Si bien el iPad Pro fue lanzado en octubre del 2025, apenas hoy decido crear una entrada para hablar de este increíble dispositivo y la razón es por que no había tenido la oportunidad de probarlo hasta días recientes ya que finalmente decidí cambiar el iPad Air M2 por un iPad Pro M5. En esta entrada había comentado por que valía la pena considerar el iPad Pro cuando antes no era el modelo que recomendaba, en esta entrada te daré detalles sobre mi experiencia usando este dispositivo.
El iPad Pro, presenta un nuevo panel y diseño, inicialmente incorporado en el modelo con procesador M4. El modelo con procesador M5 ha adoptado el mismo diseño y panel, consolidándose como las versiones más avanzadas del iPad hasta la fecha. Su delgadez excepcional lo convierte en el dispositivo más delgado jamás fabricado por Apple.
La característica más destacada del iPad Pro con procesadores M4/M5 reside en su extrema delgadez y su panel tándem OLED a 120Hz. Este dispositivo representa la joya actual de Apple, ya que su panel aún no se encuentra disponible en los Mac y supera al de los iPhone Pro. Si bien su precio es elevado y no es adecuado para todos los usuarios, lo recomiendo encarecidamente debido a la experiencia de uso que ofrece. Para aquellos que tengan dudas sobre la adquisición de un iPad, les sugiero consultar otra entrada donde se ofrecen más detalles sobre la experiencia de poseer un iPad.
Durante un extenso período, he aspirado a utilizar un dispositivo tipo tablet como mi computadora personal principal. Alcancé un punto cercano a este objetivo con el Lenovo Chromebook Duet; sin embargo, diversas limitaciones en cuanto a rendimiento, así como las restricciones inherentes a Chrome OS y las aplicaciones de Android, me impidieron concretar esta transición. En contraste, he encontrado en el iPad un equilibrio óptimo. Si bien he empleado predominantemente un iPad Air con procesador M2, mi reciente experiencia con el iPad Pro, equipado con el procesador M5, me ha impresionado profundamente. La fluidez excepcional de este dispositivo, combinada con su pantalla de 120Hz, su peso reducido y su extrema delgadez, me ha llevado a la conclusión de que he alcanzado mi objetivo. En consecuencia, me encuentro en una posición en la que considero viable priorizar el uso del iPad sobre el de una computadora tradicional.
